viernes, 19 de agosto de 2011

Las mariposas herôicas en su vuelo inmortal hacia la libertad

"Sobre todas las pâginas leîdas
Sobre todas las pâginas en blanco
Piedra sangre papel o ceniza
Escribo tu nombre"
("Libertad", Paul Eluard)


La primera en nacer fue Patria Mercedes, el 27 de febrero de 1924. Bélgica Adela (Dedé) y María Argentina Minerva, el 1 de marzo de 1925 y el 12 de marzo de 1926 respectivamente. La cuarta, Antonia María Teresa, el 15 de octubre de 1935.

En Ojo de Agua realizaron sus primeros estudios, hasta el cuarto de primaria. Entonces, en 1937, los padres deciden enviar a las tres hermanas mayores al prestigioso Colegio Inmaculada Concepción, en La Vega. Patria y Dedé continuarían estudios hasta el nivel intermedio. Patria contrajo matrimonio, con apenas 16 años de edad el 24 de febrero de 1941.

Con la interrupción de los estudios de Patria y Dedé, su padre retiró temporalmente del colegio a Minerva, sin embargo la insistencia de Minerva hizo que regresara al colegio después de un año, donde se destacó como una estudiante excepcional. Contrario a sus expectativas, Minerva no pudo continuar de inmediato estudios de Derecho debido a la tajante oposición de su madre doña Chea porque veía en ello un peligro a su seguridad física, la de ser señalada como enemiga de la dictadura, dada la clara posición ideológica de êlla, ya totalmente definida en la militancia contra el rêgimen. Con el nombre de “Mariposa”, Minerva entró de lleno al trabajo clandestino.


Durante el obligado "retiro escolar", Minerva conoce a Pericles Franco, que había regresado del exilio en Chile para incorporarse a actividades políticas contra Trujillo. Pericles representaba al Partido Comunista y era estudiante de medicina. Minerva mantuvo una estrecha amistad con Pericles hasta que éste tuvo que marchar de nuevo al exilio en 1947.

En agosto de 1949, durante la fiesta celebrada en la inauguración del Hotel Montaña de Jarabacoa, Manuel de Moya Alonzo, una especie de cortesano de Trujillo, conoció a Minerva que asistió a la celebración en compañía de su padre y hermanas. Manuel de Moya le dijo que Trujillo se había fijado en ella, iniciando así el rumbo trágico por el que sería arrastrada toda la familia.

Para el 12 de octubre, Trujillo organizó un baile para conmemorar el descubrimiento de América, y entre los invitados personales estaban los miembros de la familia Mirabal. La invitación la llevaron el Gobernador, Antonio de la Maza, y el Senador, Juan B. Rojas, de la Provincia Espaillat. La presencia tan altos funcionarios provinciales era un claro indicio del interés de Trujillo por encontrarse de nuevo con Minerva. Su madre se opuso a que Minerva asistiera a la fiesta, pero luego de examinar las implicaciones políticas que tendría tal negativa, asistieron a la misma. Chea, como era su costumbre, no iría. Lo hicieron su padre junto a Minerva, acompañados de Patria, Dedé y sus esposos, Pedro y Jaimito.

Mucho de lo que se dice sobre lo ocurrido en dicho baile es leyenda. Lo cierto es que Trujillo bailó varias veces con Minerva, conversando largamente en medio del salón con la pretendida. Según su biógrafo William Galván, la inteligente y bella muchacha no sólo desairó a Trujillo, sino que solicitó al dictador que "dejara tranquilo a ese joven tan inteligente y preparado que era Pericles Franco", solicitud que  le molestó profundamente. Y lo que fue peor: después de enterarse la familia de la conversación entre Trujillo y Minerva, todos llenos de temores, sin avisar previamente, se retiraron de la fiesta, desatando la cólera del sátrapa que vio en esa actitud una irreverencia hacia su persona. Al día siguiente de la fiesta, el Senador Juan Rojas se presentó a casa de Enrique a indicarle la necesidad de que enviase un telegrama a Trujillo disculpándose por haber abandonado la fiesta con su familia por "motivos de salud". Aún así, Enrique fue detenido ese mismo día y trasladado a la Fortaleza Ozama en Santo Domingo (en ese entonces, Ciudad Trujillo).

Al día siguiente, Minerva y su madre Chea fueron también detenidas y trasladadas al Hotel República, donde permanecieron bajo arresto domiciliario. Igualmente, sus amigas Enma Rodríguez, Violeta Martínez (de Moca), Violeta Martínez (de San Francisco) y Brunilda Soñé fueron arrestadas. Todas las prisioneras fueron investigadas sobre las relaciones de Minerva con miembros del Partido Socialista Popular, y particularmente, con el dirigente comunista Pericles Franco. A partir de este momento, fue montado sobre la familia Mirabal, y sobre todo, sobre Minerva y su entorno, un riguroso espionaje, y Trujillo en persona era informado permanentemente sobre todas sus actividades. En 1951, aproximadamente dos años después del primer arresto, fueron arrestados nuevamente Enrique, Minerva y Chea. Esta vez el encierro duró unas tres semanas. Y el padre fue sometido a graves humillaciones y a otras varias prisiones que terminaron enfermándole espiritual y físicamente. Murió el 14 de diciembre de 1953.

En 1952, a los 26 años de edad, Minerva ingresa a la Facultad de Derecho de la entonces Universidad de Santo Domingo (actual Universidad Autónoma de Santo Domingo - UASD), completando el primer año con éxito. Pero el gobierno interpuso un impedimento para su reinscripción en 1953, impedimento que fue levantado justo tres días antes de la muerte de su padre.

En 1954, encontrándose de vacaciones en Jarabacoa, Minerva conoció allí a Manuel Aurelio Tavares Justo (Manolo), también estudiante de derecho, con quien estableció relaciones que la llevarían al matrimonio en noviembre del año siguiente. Al igual que Minerva, Manolo Tavares tenía una elevada sensibilidad por los problemas sociales y políticas y ya para ese momento, aunque secretamente, era un fervoroso opositor al régimen de Trujillo. Y por ello sus amistades eran cuidadosamente seleccionadas en función de la unidad de criterios respecto a la trágica situación imperante en el país.

Minerva recibiría su título de Doctor en Derecho en 1957. A pesar de haber concluido sus estudios con honores, Minerva fue impedida de ejercer su profesión por Trujillo, que se negó a otorgarle la licencia correspondiente para la práctica profesional.

A raíz de la muerte de su esposo y la ida de sus hijas, Chea siente la soledad en Ojo de Agua por lo que decide construir una casa en Conuco, más próxima a sus hermanos e hijas. Finalmente, en 1956 Chea se muda a esta nueva vivienda y que sería convertida en un museo (Museo de las Hermanas Mirabal) luego de la muerte de Chea el 20 de enero de 1981.

Los últimos años de la década de los cincuenta fueron de inquietud social en toda América Latina. La caída de varios dictadores y el triunfo de Fidel Castro en Cuba levantaron la esperanza de cambios profundos en todo el continente. La Repûblica Dominicana no escapó a esa realidad.

Minerva expuso por primera vez la posibilidad de organizar un movimiento clandestino para el derrocamiento de Trujillo. Estas ideas prendieron en todos los asistentes y fue acordado ese día iniciar los contactos con amigos y relacionados en todo el país. Ante el crecimiento del movimiento clandestino por prácticamente todo el país, se vio la necesidad de llamar a una reunión para la formación de un Comité Ejecutivo de la organización y enunciación de sus postulados. El día 10 de enero de 1960 se produce una pre-reunión para facilitar el conocimiento de los miembros entre sí. En esta reunión están presentes las tres hermanas: Minerva, María Teresa y Patria, y los más destacados miembros de la organización. Al día siguiente se lleva a cabo la reunión formal en la finca de Charlie Bogaert en Mao. Pero a los pocos días de la exitosa asamblea una delación llevó a los servicios secretos de la tiranía informes no sólo con los nombres de los principales conjurados, sino con muchos detalles sobre la importancia de la misma. La acción de los agentes represivos fue inmediata.

El primero en ser detenido en su residencia en Montecristi fue Manolo Tavares, a mediados de enero. Días más tardes, Minerva, luego su hermana María Teresa, y su esposo Leandro Guzmán y también Pedro González. Al final de ese mismo mes, más de un centenar de miembros del 14 de junio habían caído presos. Y la mayoría de ellos pasó por la cárcel de torturas "La 40", donde fueron sometidos a increíbles torturas. No pocos perdieron la vida. Simultáneamente junto a Minerva, fueron apresadas otras mujeres: Ing. Tomasina Cabral, Dra. Fe Violeta Ortega, Miriam Morales y la Dra. Asela Morel.

Es importante apuntar que la prisión de tantas personas, en su mayoría muy jóvenes procedentes de la clase media alta, algunos cuyos padres tenían vínculos muy estrechos con el tirano, creó un clima de tensión nacional sumamente adverso al gobierno. Y a ello se agregó la denuncia hecha por la iglesia católica por medio de una carta pastoral condenando la acción. Tal situación obligó a Trujillo, al parecer, a poner en libertad a las mujeres detenidas, el 7 de febrero de 1960, y al mes siguiente y subsiguiente, a decenas de jóvenes varones presos por simples sospechas. Sin embargo, el Dr. Tavares Justo, Leandro Guzmán, Pedro González, y los demás dirigentes de importancia del movimiento, quedaron detenidos.

Meses después, encontrándose la dictadura en una fase represiva general que bordeaba la locura, Minerva y María Teresa, fueron de nuevo apresadas el 18 de mayo, y sometidas a la justicia por "atentar contra la seguridad del Estado" y condenadas a 30 años de prisión, reducidos a 5 años en "apelación". En agosto de 1960, la Organización de Estados Americanos (OEA) en reunión de Cancilleres efectuada en San José de Costa Rica, condenó al gobierno dominicano con sanciones económicas por encontrar a Trujillo culpable del atentado al Presidente de Venezuela Rómulo Betancourt. Y al propio tiempo acordó que una comisión de esa entidad internacional visitase la República Dominicana para que rindiera un informe sobre la situación del país. En el marco de esta circunstancia fueron liberadas "bajo palabra" las hermanas Mirabal y otras mujeres detenidas.

En octubre Manolo Tavares y Leandro Guzmán, fueron trasladados a la cárcel de Salcedo, y varias semanas después, en noviembre, fueron enviados a la de Puerto Plata. En esa población visitaron Minerva y María Teresa, y otros familiares, a sus maridos presos, a pesar de que habían recibido informaciones de que se preparaba un "accidente" contra las Mirabal. El 25 de noviembre de 1960, Minerva y María Teresa, partieron de nuevo hacia Puerto Plata. Le acompañó también Patria, esposa de Pedro González, que guardaba prisión en La Victoria. Rufino de la Cruz Disla (1923-1960) Campesino, conductor y héroe. Nació en Salcedo en 1923, en cuyos campos se dedicó al cultivo de la tierra de sus familiares. Simpatizante de la causa antitrujillista, en 1960 acompañó como chofer, a las Hermanas Mirabal, durante el viaje semanal que efectuaban a la cárcel pública de Puerto Plata, con el propósito de visitar allí a sus esposos. Murió asesinado, junto a las heroínas, en La Cumbre.

En la visita las hermanas Mirabal comentaron a sus maridos los rumores que circulaban en Salcedo sobre la posibilidad que sufrieran un "accidente", estilo clásico que utilizaba la tiranía cuando ordenaba la desaparición de un opositor importante. El informe preocupó enormemente a los esposos del 14 de junio, y Manolo sugirió que cesaran los viajes, y que se mudaran a Puerto Plata, para evitar transitar por carretera.

La recomendación llegó tarde. La orden de asesinar a las hermanas Mirabal ya había sido cursada, y en Puerto Plata se encontraban ya los ejecutores: Ciriaco de la Rosa, Ramón Emilio Rojas Lora, Alfonso Cruz Valerio y Emilio Estrada Malleta, todos miembros de Servicio de Inteligencia Militar. El último, de origen cubano, había prestado esos mismos servicios a la dictadura de Fulgencio Batista. Cuando las hermanas Mirabal abandonaban la prisiôn, fueron detenidas e introducidas a empujones al vehîculo de los sicarios, y llevadas a un lugar previamente escogido, cercano a La Cumbre, en la carretera bordeada por un precipicio. Allí fueron ejecutadas brutalmente a garrotazos y luego de puestos los cadáveres en el jeep, los asesinos lo precipitaron hacia el abismo, aproximadamente a las 7:30 p.m. del 25 de noviembre de 1960.

He aquí la fría narración de uno de sus autores, Ciriaco de la Rosa:

    "Después de apresarlas, las condujimos al sitio cerca del abismo, donde ordené a Rojas Lora que cogiera palos y se llevara a una de las muchachas. Cumplió la orden en el acto y se llevó a una de ellas, la de las trenzas largas (María Teresa). Alfonso Cruz Valerio eligió a la más alta (Minerva), yo elegí a la más bajita y gordita (Patria) y Malleta, al chofer, Rufino de La Cruz. Ordené a cada uno que se internara en un cañaveral a orillas de la carretera, separadas todas para que las víctimas no presenciaran la ejecución de cada una de ellas. Ordené a Pérez Terrero que permaneciera en la carretera a ver si se acercaba algún vehículo o alguien que pudiera enterarse del caso. Esa es la verdad del caso. Yo no quiero engañar a la justicia ni al pueblo. Traté de evitar el desastre, pero no pude, porque de lo contrario, nos hubieran liquidado a todos".

Seis meses después, empezaba a derrumbarse el régimen luego del asesinato de Rafael Leônidas Trujillo el 30 de mayo de 1961.

En honor a estas valientes hermanas, cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer. Esto fue establecido en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Bogotá, Colombia en el año 1981.

En Ojo de Agua se conservan sus trajes, sus pertenencias y sus habitaciones tal y como estaban en el momento de su muerte. La finca se ha convertido en un museo que puede ser visitado. No lejos de allí vive la única hermana Mirabal que no fue asesinada: Dedé.

La escritora norteamericana de origen dominicano Julia Álvarez escribió una novela basada en las hermanas Mirabal, con el título "In the time of butterflies" (En el tiempo de las mariposas) que luego fue llevada al cine por Mariano Barroso.

Tumba de las Hermanas Mirabal en Conuco, Salcedo (República Dominicana)


Las herôicas hermanas Mirabal


Estampilla postal conmemorativa



Afiches recordatorios


Monumento a las Mirabal (Ojo de Agua)
  
Cantan a las Mirabal

Estaba Minerva?          Estaba
Estaba Patria?             Estaba
Estaba María Teresa?   Estaba

Estaban las Mirabal
encendido en cada pecho
        el dolor / la cruz
chorro de sangre los ojos
lágrimas de tantos huesos
cenizas de tantos muertos bajaban
por sus tres caras.

Era sangre de los mártires
        callados por el terror
        y la muerte.

Las tres amaban la Patria
        el tambor / la libertad.
Las tres rodaron / cada una
        era bandera.
Una bandera muy grande
que aprisionaba sus cuerpos
con la carne destrozada.

Donde flotan las banderas
lloran por la libertad Minerva/Patria/María Teresa.
"Que bellas en el tope" están
las hijas de Doña Chea,
madre de las Mirabal.

Aída Cartagena Portalatín
(1918-1994)

Final del alegato de Fidel Castro Ruz en el juicio del Moncada

Hasta aquí, señores magistrados, he mencionado ejemplos de la Antigüedad, la Edad Media y de los primeros tiempos de la Edad Moderna: escritores de todas las ideas y todas las creencias. Más, como veréis, este derecho está en la raíz misma de nuestra existencia política, gracias a él vosotros podéis vestir hoy esas togas de magistrados cubanos que ojalá fueran para la justicia.
Sabido es que en Inglaterra, en el siglo XVII, fueron destronados dos reyes, Carlos I y Jacobo II, por actos de despotismo. Estos hechos coincidieron con el nacimiento de la filosofía política liberal, esencia ideológica de una nueva clase social que pugnaba entonces por romper las cadenas del feudalismo. Frente a las tiranías de derecho divino esa filosofía opuso el principio del contrato social y el consentimiento de los gobernados, y sirvió de fundamento a la revolución inglesa de 1688, y a las revoluciones americana y francesa de 1775 y 1789. Estos grandes acontecimientos revolucionarios abrieron el proceso de liberación de las colonias españolas en América, cuyo último eslabón fue Cuba. En esta filosofía se alimentó nuestro pensamiento político y constitucional que fue desarrollándose desde la primera Constitución de Guáimaro hasta la del 1940, influida esta última ya por las corrientes socialistas del mundo actual que consagraron en ella el principio de la función social de la propiedad y el derecho inalienable del hombre a una existencia decorosa, cuya plena vigencia han impedido los grandes intereses creados.
El derecho de insurrección contra la tiranía recibió entonces su consagración definitiva y se convirtió en postulado esencial de la libertad política.
Ya en 1649 Juan Milton escribe que el poder político reside en el pueblo, quien puede nombrar y destituir reyes, y tiene el deber de separar a los tiranos.
Juan Locke en su Tratado de gobierno sostiene que cuando se violan los derechos naturales del hombre, el pueblo tiene el derecho y el deber de suprimir o cambiar de gobierno. "El único remedio contra la fuerza sin autoridad está en oponerle la fuerza."
Juan Jacobo Rousseau dice con mucha elocuencia en su Contrato Social: "Mientras un pueblo se ve forzado a obedecer y obedece, hace bien; tan pronto como puede sacudir el yugo y lo sacude, hace mejor, recuperando su libertad por el mismo derecho que se la han quitado." "El más fuerte no es nunca suficientemente fuerte para ser siempre el amo, si no transforma la fuerza en derecho y la obediencia en deber. [...] La fuerza es un poder físico; no veo qué moralidad pueda derivarse de sus efectos. Ceder a la fuerza es un acto de necesidad, no de voluntad; todo lo más es un de prudencia. ¿En qué sentido podrá ser esto un deber?" "Renunciar a la libertad es renunciar a la calidad del hombre, a los derechos de la Humanidad, incluso a sus deberes. No hay recompensa posible para aquel que renuncia a todo. Tal renuncia es incomparable con la naturaleza del hombre, y quitar toda la libertad a la voluntad es quitar toda la moralidad a las acciones. En fin, es una convicción vana y contradictoria estipular por una parte con una autoridad absoluta y por otra con una obediencia sin límites..."
Thomas Paine dijo que "un hombre justo es más digno de respeto que un rufián coronado".
Sólo escritores reaccionarios se opusieron a este derecho de los pueblos, como aquel clérigo de Virginia, Jonathan Boucher, quien dijo que "El derecho a la revolución era una doctrina condenable derivada de Lucifer, el padre de las rebeliones".
La Declaración de Independencia del Congreso de Filadelfia el 4 de julio de 1776, consagró este derecho en un hermoso párrafo que dice: "Sostenemos como verdades evidentes que todos los hombres nacen iguales; que a todos les confiere su Creador ciertos derechos inalienables entre los cuales se cuentan la vida, la libertad y la consecución de la felicidad; que para asegurar estos derechos se instituyen entre los hombres gobiernos cuyos justos poderes derivan del consentimiento de los gobernados; que siempre que una forma de gobierno tienda a destruir esos fines, al pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios y organice sus poderes en la forma que a su juicio garantice mejor su seguridad y felicidad."
La famosa Declaración Francesa de los Derechos del Hombre legó a las generaciones venideras este principio: "Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para éste el más sagrado de los derechos y el más imperioso de los deberes." "Cuando una persona se apodera de la soberanía debe ser condenada a muerte por los hombres libres."
Creo haber justificado suficientemente mi punto de vista: son más razones que las que esgrimió el señor fiscal para pedir que se me condene a veintiséis años de cárcel; todas asisten a los hombres que luchan por la libertad y la felicidad de un pueblo; ninguna a los que lo oprimen, envilecen y saquean despiadadamente; por eso yo he tenido que exponer muchas y él no pudo exponer una sola. ¿Cómo justificar la presencia de Batista en el poder, al que llegó contra la voluntad del pueblo y violando por la traición y por la fuerza las leyes de la Revolución? ¿Cómo llamar revolucionario un gobierno donde se han conjugado los hombres, las ideas y los métodos más retrógrados de la vida pública? ¿Cómo considerar jurídicamente válida la alta traición de un tribunal cuya misión era defender nuestra Constitución? ¿Con qué derecho enviar a la cárcel a ciudadanos que vinieron a dar por el decoro de su patria su sangre y su vida? ¡Eso es monstruoso ante los ojos de la nación y los principios de la verdadera justicia!
Pero hay una razón que nos asiste más poderosa que todas las demás: somos cubanos, y ser cubano implica un deber, no cumplirlo es un crimen y es traición. Vivimos orgullosos de la historia de nuestra patria; la aprendimos en la escuela y hemos crecido oyendo hablar de libertad, de justicia y de derechos. Se nos enseñó a venerar desde temprano el ejemplo glorioso de nuestros héroes y de nuestros mártires. Céspedes, Agramonte, Maceo, Gómez y Martí fueron los primeros nombres que se grabaron en nuestro cerebro; se nos enseñó que el Titán había dicho que la libertad no se mendiga, sino que se conquista con el filo del machete; se nos enseñó que para la educación de los ciudadanos en la patria libre, escribió el Apóstol en su libro La Edad de Oro: "Un hombre que se conforma con obedecer a leyes injustas, y permite que pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado. [...] En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Ésos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana..." Se nos enseñó que el 10 de octubre y el 24 de febrero son efemérides gloriosas y de regocijo patrio porque marcan los días en que los cubanos se rebelaron contra el yugo de la infame tiranía; se nos enseñó a querer y defender la hermosa bandera de la estrella solitaria y a cantar todas las tardes un himno cuyos versos dicen que vivir en cadenas vivir en afrenta y oprobio sumidos, y que morir por la patria es vivir. Todo eso aprendimos y no lo olvidaremos aunque hoy en nuestra patria se esté asesinando y encarcelando a los hombres por practicar las ideas que les enseñaron desde la cuna. Nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres, y primero se hundirá la Isla en el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie.
Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo su fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas, hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darle su sangre y su vida para que él siga viviendo en el alma de la patria. ¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!
Termino mi defensa, no lo haré como hacen siempre todos los letrados, pidiendo la libertad del defendido; no puedo pedirla cuando mis compañeros están sufriendo ya en Isla de Pinos ignominiosa prisión. Enviadme junto a ellos a compartir su suerte, es inconcebible que los hombres honrados estén muertos o presos en una república donde está de presidente un criminal y un ladrón.
A los señores magistrados, mi sincera gratitud por haberme permitido expresarme libremente, sin mezquinas coacciones; no os guardo rencor, reconozco que en ciertos aspectos habéis sido humanos y sé que el presidente de este tribunal, hombre de limpia vida, no puede disimular su repugnancia por el estado de cosas reinantes que lo obliga a dictar un fallo injusto. Queda todavía a la Audiencia un problema más grave; ahí están las causas iniciadas por los setenta asesinatos, es decir, la mayor masacre que hemos conocido; los culpables siguen libres con un arma en la mano que es amenaza perenne para la vida de los ciudadanos; si no cae sobre ellos todo el peso de la ley, por cobardía o porque se lo impidan, y no renuncien en pleno todos los magistrados, me apiado de vuestras honras y compadezco la mancha sin precedentes que caerá sobre el Poder Judicial.
En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, La historia me absolverá.

sábado, 13 de agosto de 2011

El gran Dr. Hamilton Naki que nunca pudo estudiar medicina...


 “Tenía mayor pericia técnica de la que yo tuve nunca. Es uno de los mayores investigadores de todos los tiempos en el campo de los trasplantes, y habría llegado muy lejos si los condicionantes sociales se lo hubieran permitido”. (Christian Barnard)

Hamilton Naki, que murió el 29 de mayo a los 78 años, empezó de jardinero en la Universidad de Ciudad del Cabo. Luego limpió las jaulas del Departamento Médico y, más adelante, trabajó como anestesista de animales. Lo más importante es que su destreza hizo posible el primer trasplante de corazón humano.
La muerte de Hamilton Naki, condenado durante casi cuatro décadas al anonimato por su condición de negro, nos recuerda uno de los episodios más vergonzosos de la medicina moderna en el contexto de un sistema reaccionario y criminal como el del apartheid sudafricano de los boers.
En la Sudáfrica racista del apartheid, donde se establecían diferencias en el sistema jurídico en función del color de la piel, fue Christian Barnard -sudafricano blanco- quien en 1967 recibió todos los honores por llevar a cabo el primer trasplante de un corazón humano. Pero fue también Naki, el humilde jardinero, quien aquella noche hizo posible lo que durante siglos había supuesto un reto imposible para la medicina.
El 2 de diciembre de 1967, Denise Darvaald, una joven blanca atropellada al cruzar una calle, fue trasladada con urgencia al Groote Schuurhospital (El Cabo), donde se le diagnosticó muerte cerebral, aunque su corazón seguía latiendo.

En otra cama del mismo hospital, Louis Washkansky, un tendero de 52 años, agotaba sus últimas esperanzas de vivir. Entonces, el Doctor Barnard decidió intentar el trasplante. En una épica intervención de 48 horas, los dos equipos lograron extraer el corazón de la joven e implantarlo en el cuerpo de Washkansky. Los asistentes recuerdan la delicadeza con la que Naki limpió el órgano de todo rastro de sangre antes de que Barnard volviese a hacerlo latir en el pecho del hombre.
Pero, ¿qué hacía Hamilton Naki, un ciudadano de segunda, que había abandonado los estudios a los 14 años por necesidad, en medio de una de las operaciones más destacadas del siglo? Quizás las palabras del célebre Barnard, poco antes de su muerte, lo resuman: "Tenía mayor pericia técnica de la que yo tuve nunca. Es uno de los mayores investigadores de todos los tiempos en el campo de los trasplantes, y habría llegado muy lejos si los condicionantes sociales se lo hubieran permitido".
Nacido hacia 1926 en una aldea del antiguo protectorado británico del Transkei (provincia de El Cabo), todo parecía condenarle -como al resto de sus compatriotas negros- a una existencia mísera en el inicuo régimen del apartheid. Poco a poco, sus capacidades le fueron granjeando puestos de responsabilidad. De jardinero pasô a limpiar jaulas y luego a intervenir en operaciones quirúrgicas a los animales del laboratorio, donde tuvo la oportunidad de  
anestesiar, operar y, finalmente, trasplantar órganos a animales como perros, conejos y pollos. De manera encubierta, Naki se había convertido en técnico de laboratorio.
El a menudo ingrato trabajo de experimentar con animales le permitió afinar sus dotes quirúrgicas: "Ahora puedo alegrarme de que todo se sepa. Se ha encendido la luz y ya no hay oscuridad", dijo éste héroe clandestino al recibir en 2002 la orden de Mapungubwe, uno de los mayores honores de su país, por su contribución a la ciencia médica. Hasta sus últimos días, uno de los mayores cirujanos del siglo sobrevivió con una modesta pensión de jardinero.


viernes, 12 de agosto de 2011

Treblinka, la piedra, la guerra, el monumento al extravîo humano...

Yo te interrogo, sal de los caminos,
muéstrame la cuchara, déjame, arquitectura,
roer con un palito los estambres de piedra,
subir todos los escalones del aire hasta el vacío,
rascar la entraña hasta tocar el hombre.
 
"Alturas de Maccchu Pichu" del "Canto General", Pablo Neruda)

QUINO Y MAFALDA EN TIEMPOS DE VIETNAM


Aquî se gritaba. Todavîa
en otro lado gritaban Basta !
mas lejos gritaban PAZ
("Escuchan gente de Vietnam", Jacques Prêvert)

El Partido de la Muerte

El Partido de la Muerte fue un partido no oficial de fútbol en el que participó un conjunto de prisioneros de guerra ucranianos, organizados como un equipo profesional llamado Dinamo Kiev, y soldados de la Wehrmacht. Los jugadores ucranianos derrotaron a los alemanes, a pesar de conocer las consecuencias que esto traería. Muchos de los jugadores ucranianos fueron arrestados y llevados a campos de concentración, donde posteriormente murieron varios de ellos.

Jugadores del FC Start:  Georgy Timofeyev • Nikolai Trusevich • Ivan Kuzmenko • Pavel Komarov • Alexei Klimenko • Nikolai Korotkykh • Vasily Sukharev • Feodor Tyutchev • Makar Goncharenko • Mikhail Putisin • Milkhail Melnik


Contexto
El fútbol se volvió muy popular en la Unión Soviética, especialmente en Ucrania en la década de 1930. El mejor equipo de Ucrania en esa época fue el Dinamo de Kiev, que formaba parte de la sociedad deportiva Dinamo, que había sido fundada resultado de una unión entre la policía y el Ejército Rojo. En la Rusia Soviética, de la cual Ucrania formaba parte, el fútbol era patrocinado por el Estado. En 1938, el Dinamo de Kiev logró el cuarto lugar en la liga nacional, anotando 76 goles. Pero luego el equipo fue perdiendo, al obtener pésimos lugares en 1939 y 1940.
La temporada de 1941 nunca se completó, ya que Alemania invadió la Unión Soviética el 22 de junio de 1941. Varios de los jugadores del Dinamo de Kiev fueron reclutados y partieron al frente. Cuando los alemanes se acercaron a Kiev, los demás jugadores que quedaron en la ciudad fueron ayudados por la defensa civil de la ciudad. El éxito inicial de la Wehrmacht permitió la caída de Kiev, una de las mayores ciudades de la Unión Soviética. Varios de los jugadores del Dinamo de Kiev que sobrevivieron al ataque se convirtieron en prisioneros de guerra en los campos de concentración.


Kiev durante la Segunda Guerra Mundial

Era en la panadería estatal número 3 de Kiev, donde eventualmente se reunían los jugadores buscando trabajo en la ocupada Kiev. Mykola Trusevych, portero del Dinamo de Kiev, volvió a la ciudad y Iosif Kordik, un fanático del Dinamo, le dio trabajo como barrendero en la panadería. Kordik se había mantenido como administrador de la panadería, porque tenía origen alemán. A Kordik, un entusiasta de los deportes, se le ocurrió la idea de formar un equipo de fútbol de la panadería, y en la primavera de 1942, Trusevych empezó a buscar en Kiev a su antiguos compañeros de equipo. El primero que encontró fue Makar Goncharenko.
En las siguientes semanas, el FC Start (Football Club Start) fue conformado por ocho jugadores del Dinamo Kiev (Mykola Trusevych, Mikhail Svyridovskiy, Mykola Korotkykh, Oleksiy Klimenko, Fedir Tyutchev, Mikhail Putistin, Ivan Kuzmenko y Makar Goncharenko), y tres jugadores del Lokomotiv Kiev (Vladimir Balakin, Vasil Sukharev y Mikhail Melnyk). El 7 de julio de 1942, el FC Start jugó su primer partido en la liga local. La liga estaba dirigida por el colaboracionista Georgi Shvetsov, un ex jugador de fútbol e instructor deportivo. El primer oponente del FC Start fue Rukh, el equipo favorito de Shtetsov. El FC Start ganó por 7-2, a pesar de estar mal alimentados y mal equipados.
Durante 1942, el FC Start jugó varios partidos con equipos de guarniciones militares y logró ganar todos los partidos.
La administración alemana tomó conciencia que de las victorias del FC Start podría inspirar a los ucranianos y disminuir la moral de las tropas del Eje.

El partido
El equipo Flakelf de la Luftwaffe pidió la revancha, la cual fue fijada para el 9 de agosto, en el estadio Zenit. Un oficial de las Waffen-SS fue nombrado árbitro. El FC Start era consciente de que el arbitraje estaba parcializado en contra de ellos. Muchas fuentes anónimas advirtieron al FC Start de un posible castigo si no perdían contra los alemanes. A pesar de eso, el equipo decidió jugar como siempre. También se negaron a dar el saludo nazi a sus oponentes antes del partido.
Como preveían los jugadores, el árbitro hizo caso omiso a las faltas del equipo Flakelf. El equipo alemán avanzó rápidamente hacia la portería del FC Start, gracias a una campaña sostenida de ejercicios físicos. Trusevych recibió una patada en la cabeza de un delantero del Flakelf, dejándolo atontado. Mientras Trusevych se recuperaba, el equipo alemán anotó un tanto.
El árbitro siguió ignorando los reclamos del FC Start por la violencia de sus oponentes. El equipo Flakelf usó todas las tácticas y técnicas de un equipo sucio: dirigiéndose al cuerpo en vez de la pelota, tirando de la camiseta, haciendo zancadillas por detrás del jugador, para así obtenerla de mala forma. A pesar de todo esto el FC Start anotó un gol de tiro libre por Kuzmenko. Luego Goncharenko, en contra del curso del juego, esquivó la pelota entre los defensores del equipo Flakelf y metió el balón en la red del equipo alemán. Al medio tiempo, el FC Start ganaba 2-1.
La segunda mitad fue casi un anti-clímax. Cada uno de los equipos marcó 2 goles. Al final del partido, el FC Start se encontraba en una inmejorable posición (5-3). Klimenko, un defensor, tomó la pelota, pasó la defensa del equipo alemán y sorteó al portero del Flakelf. Entonces en lugar de patear la pelota al arco, se dio la vuelta y la lanzó al centro de la cancha. El árbitro de las SS sopló el silbato final antes de cumplirse los noventa minutos de juego.


Consecuencias
Una semana después, el 16 de agosto, el FC Start venció nuevamente a Rukh, esta vez 8-0. Poco después un número de jugadores del FC Start fueron arrestados y torturados por la Gestapo, supuestamente por ser miembros de la NKVD (el Dinamo como club había sido financiado por la policía). Uno de los jugadores arrestados, Mykola Korotkykh, murió bajo tortura. El resto fue enviado a los campos de concentración de Syrets, donde Ivan Kuzmenko, Oleksey Klimenko, y el portero Mykola Trusevich fueron después asesinados, en febrero de 1943. Entre los supervivientes se incluyen Fedir Tyutchev, Mikhail Sviridovskiy y Makar Goncharenko, que son los responsables de la popularización de esta historia soviética en la cultura popular.

 

Monumento situado en el estadio Start de Kiev

Popularización
En el 16 de noviembre de 1943, Izvestia fue el primer periódico en reportar la ejecución de los deportistas por los alemanes, aunque el partido en sí no fue mencionado.
El "Partido de la Muerte" llamó la atención del público en 1958, después de que Petro Severov publicó su artículo "El último duelo" en el periódico "Evening Kiev". Al año siguiente, Severov, junto con Naum Khalemsky, publicaron un libro con el mismo nombre, donde se narra la historia del FC Start en su lucha contra los ocupantes nazis.
La historia se volvió muy popular en la Unión Soviética, especialmente en Ucrania, y era contada de forma romántica. Dos películas - Tercer Tiempo (Mosfilm, 1964) y El Partido de la Muerte fueron filmadas, basándose en esta historia. Un monumento escultórico fue erigido en el estadio Zenit de Kiev, que pasó a denominarse el estadio Start en 1981.


miércoles, 10 de agosto de 2011

Todo menos la canciôn

Juancito caminador


Juancito caminador
murió en un lejano puerto,
el prestidigitador
poca cosa deja al muerto

Terminada su función
-canción, paloma y baraja-
todo cabe en una caja,
todo, menos la canción

Ponle luto a la pianola,
al conejito, a la estrella,
al barquito, a la botella,
al botellón, a la bola

Música de barracón
-canción, baraja y paloma-
flor de campo sin aroma
todo, menos la canción
Ponle luto a la veleta,
al gallo, al reloj de cuco,
al fonógrafo, al trabuco,
al vaso y a la carpeta

Su prestidigitación
-canción, paloma y baraja-
el tiempo humilla y ultraja,
todo, menos la canción

Mucha muerte a poca vida,
que lo entierre de una vez
la reina del ajedrez
y un poeta lo despida

Truco mágico, ilusión,
-canción, baraja y paloma-
que todo en broma se toma,
todo, menos la canción

(Raûl Gonzâlez Tuñôn)

A los hombres futuros...

Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay muchos que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay otros que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles... 
(se atribuye a Bertolt Brecht)

domingo, 7 de agosto de 2011

VALE LA PENA !!!

Vale la pena la tentativa
Y no tener recelo
Vale la pena confiar
Y nunca tener miedo
Vale la pena encarar
Y no huir de la realidad
Aun cuando uno fracase
Vale la pena luchar.


Vale la pena discutir
Con un amigo
Y no apoyarlo en sus actitudes erradas
Vale la pena corregirlo.

Vale la pena mirarse en un espejo
Y ver si es cierto que estamos errados.

Vale la pena ser mejor
Y así valdrá la pena ser lo que fui

En fin
Vale la pena vivir la vida
Aunque la vida no nos de todo lo que nos podría dar,
Mas si vale la pena todo lo que podamos dar por ella.


Vale la pena confiar en sí mismo
Vale la pena confiar en nuestra fuerza interior
Vale la pena hacer nuestro propio destino
Vale la pena marcar nuestra presencia en el mundo a nuestra voluntad,
Y fundamentalmente vale la pena marcar nuestra presencia en nuestro mundo interior.


Vale la pena darse porque nadie  puede multiplicarse a  sí mismo,
El individuo precisa primero dividirse y servir a otros,
A través del pensamiento y del servicio desinteresado.
Vale la pena descubrir el verdadero sentido de la vida

Viva intensamente cada segundo
Sonría, salte, baile
Vale la pena

(nunca supe quien fue su autor)